Odio a Dios. Me quiero morir sólo para encontrarme con Él.
Si Dios existe, me teme. Quizá el miedo que Dios me tiene me vuelva inmortal.
Es bien ridículo odiar algo que no existe. Bueno… ese es el poder de Diosito.
Es muy difícil ser quien se es. El peso de la cultura, las costumbres, la familia, y la propia historia constituyen un inmenso lastre que no deja madurar.
De niño, por alguna razón sin importancia, me creí todo sobre Dios.
De preadolescente o antes, por cualquier otra razón, supe sin entender que todo lo que rodea a Dios, la religión, las iglesias y sus valores son mentiras.
Hoy me cuesta, no puedo abandonar la inútil y paralizante moral oficial. En especial en lo referido al asunto sexual. (La fidelidad es un defecto que no tiene solución. La única manera de ser un buen marido es teniendo dos esposas.)
Es muy difícil ser ateo, es muy fácil ser supersticioso. El miedo a Dios es tan grande como el miedo a que no exista.
Los creyentes han rechazado el ateismo, han expulsado a los ateos. Es una muestra de la superstición, no de la creencia. Es un mecanismo de defensa, no una señal de luz.
En el idioma oficial no hay un término positivo para definir a los seres sin Dios: Ateo, a: sin. Infiel, in. Descreído, des. Irreligioso, i. Incrédulo, in. Impío, im. Incrédulo, in.
Un creyente no expulsa al que no cree, por presencia lo convence.
El creyente le teme al ateo. El creyente no puede tener un vínculo con el ateo. Dejaría de creer.
Un creyente no resiste una tentación, sabe que caerá. Si de corazón creyera, el tentador, el ateo, saldría trasquilado.
La religión oficial de mi cultura es una vergüenza. Es un culto oximorónico, habla de humildad con fanfarria, habla de amor a balazos. De perseguida se transformo en perseguidora. Está contra el aborto y bendice armas. Siempre ha estado al lado de la clase dominante. Es un centro de adoctrinamiento, su liturgia nos convierte en objetos de sujetos oscuros.
Las religiones, las teologías, los Dioses, las iglesias, los templos sólo deberían servir para resucitar, nacer entre los muertos, (carta 20 del tarot), sin pasado. Por lo tanto ya no puedo morir, soy para siempre mientras sea.
Las religiones son para nacer de nuevo. Para saber lo que hay que saber para ser fecundo, ahora.
La teología debiera tener una sola función: encaminarnos a ser lo que somos.
Ser lo que no somos, por conveniencia, es un fraude. Eso lleva al pecado.
Nadie quiere andar mintiendo por la vida, pero la vida lo exige.
La teología se debiera preocupar de eso, de no acumular billetes falsificados.
Nadie quiere un billete falso, si no es para engañar a otro. O ser un billete falso.
Engañamos para sobrevivir, lo que demuestra que no somos hombres de valor moral. Es decir, no tenemos un Dios.
La mayoría de la veces la teología ayuda al autoconvencimiento de ser lo que uno no es. Hay una teología criminal, gusto de tarados.
El atractivo de la teología es la libertad que permite, por eso es muy humana en esta etapa de desarrollo.
El ser humano necesita conocer sus límites y su libertad.
El mejor tubo de ensayo es la teología: tú te inventas el objeto de estudio y después dogmatizas sobre tu invento. Nada más fatuo que un teólogo, habla de lo que no conoce y después pontifica. Es el atractivo de este arte. La teología es un arte.
Nada más humilde que un científico. Basta verlos como se visten. La experiencia a unos los vuelve humildes y a otros el saber los vuelve pretenciosos.
Dios es el sí mismo.
La teología es el manual para llegar a la causa primera sin buscarla. Para ser felices y desarrollar la conciencia.
Necesito a Dios porque no me tengo a mí.
2 comentarios:
Comentarios a PRÓLOGO de Olmo Halpuente
Están muy verdes –dijo el zorro mirando las uvas a lo alto, aunque muchos son los llamados, pocos los escogidos. No olvidar: Mandamiento Nº 1: Dios es omnipotente
Programa setentero de la TV ¿Quién soy yo?
Todo lo que rodea a Dios es la nada
La política es para los políticos
La fe es un don. El ateísmo una virtud. Sin ateos no hay creyentes.
Un nombre positivo para un ateo: volteriano, comunista, materialista, budista, etc.
En Norteamérica el creyente extermina al indígena y en Sudamérica lo despoja.
El vínculo más fuerte del creyente con el ateo es el calor de la hoguera
De todo hay en la viña del Señor. Hombres santos como San Jerónimo o el cura Gálvez que expulsó a la bataclana Lucila Vit del templo.
Hay que cambiar la cultura. ¿Cuál cultura y por cuál? Mejor bajarse del carrusel
Todo es cultura.
¿Nacer de nuevo? ¡Qué horror! Mientras menos se sepa mejor y persiste
el problema que no somos nada
Nadie sabe lo que hace: todos los billetes son falsos: documentos al portador.
Con moral no se podría sobrevivir y la teología tiene mercado para todos
Cf. Teología de la liberación
No confundir Platón y Aristóteles –dijo el científico pretencioso.
No estoy muy seguro, pero creo que te encuentro toda la razón.
Publicar un comentario en la entrada